
El deseo sexual hipoactivo es la disfunción sexual más frecuente en el sexo femenino, y posiblemente por la que más se acuda a consultas de sexología.
Para definirla de un modo adecuado, podríamos decir que es "la ausencia o disminución de pensamientos o fantasías sexuales y de interés en iniciar un encuentro sexual, en presencia de adecuados inductores externos del deseo" (Cabello-Santamaría 2007)
A pesar de la definición, lo cierto es que muchas veces los propios investigadores no diferencian entre trastornos del deseo, aversión sexual, trastorno de excitabilidad y la discrepancia sexual. Para que lo tengamos claro:
Aversión sexual: Aversión extrema persistente o recidivante hacia, y con evitación de, todos (o prácticamente todos) los contactos genitales con una pareja sexual. Puede haber deseo, puede haber una buena excitabilidad y haber una conducta completamente aversiva, aunque también un deseo bajo puede acabar conduciendo a una aversión al sexo y al revés.
Trastorno de la excitación sexual: Incapacidad persistente para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación hasta la terminación de la actividad sexual.
Discrepancia sexual: deseo de distinta frecuencia en las relaciones sexuales.
¿Parece claro? Pues mejor no os cuento de qué manera lo ha liado el nuevo DSM-V
Por otra parte, tenemos que hablar de los inductores del deseo, que pueden ser internos (fantasías, sueños, el propio sistema hormonal) y externos.. vamos, lo que tenemos al lado. Que si a tu pareja le ves menos atractivo que a Paquirrin... no es que tengas el deseo bajo, es que es normal que no quieras tocarle ni con un puntero láser.
Además, tenemos que ver cómo es el deseo normal en una mujer:
Generalmente, mediado por hormonas y fundamentalmente en el periodo periovulatorio, las mujeres pueden tener un deseo "sin objeto", tener ganas... y punto.
Al iniciar una relación romántica, se establece un deseo más centrado en el objeto, mediado fundamentalmente por la dopamina: Tengo ganas de tí todo el día
Y cuando pasan los años... se puede entrar en un deseo "post excitatorio", en el cual se está sin ganas pero la estimulación adecuada activa el deseo. Si me buscas, me encuentras...
Así que... si, si tu chica al principio tenía ganas todos los días y ahora eres tú el que tiene que intentarlo casi siempre, pero una vez iniciado ella parece encantada... entra dentro de lo normal y no sería un deseo sexual hipoactivo. Es cuestión de trabajárselo más.
¿Qué pasa muchas veces? Pues que la pareja, que ya va viendo que "ella no empieza, pero si le hago arrumacos reacciona", ya solamente toca cuando tiene ganas. Y como ella se da cuenta de que cuando le toca es porque quiere tema, y ella en principio no tiene deseo, acaba evitando el contacto... y esa es la receta perfecta para el fracaso total.
La mayor parte de las quejas sobre el deseo vienen de una relación de pareja que, unas veces por ser conflictivas y otras por, simplemente, haberse acomodado y haber perdido las ganas de compartir intimidad con el otro, han acabado enfriándose. Y es que el otro ya no sabe a pecado. En estos casos, si queremos revitalizar esta relación tenemos que tener en cuenta varias cosas:
- Tratar de mejorar la relación de pareja
- Asegurar un tiempo de ocio compartido: si no hay ocio, si no compartimos cosas que nos emocionen (que aumenten nuestra dopamina), si no tengo tiempo para pasar con mi pareja... no hay lugar para el deseo.
- Facilitar un tiempo para el sexo: Seamos sinceros, el ratito entre que se duermen los niños y tu mujer acaba rendida no llega a 15 minutos. Ese "polvo con calcetines" no siempre deja buen sabor de boca, y hacerlo pensando en las horas que te quedan de sueño es muy, muy triste. El sexo es importante: resérvale tiempo.
- No presionar a la pareja peeeeeero... tampoco alejarse de ella. Es más, entrar en un proceso de seducción, aumentar el contacto físico no finalista de manera que ella desvincule el contacto al sexo, mostrarse comprensivo... ¿No es fácil? Nadie dijo que lo fuese. Como os dije en el post anterior, se trata de "invertir en pareja"
- Tratar de trabajar las fantasías sexuales. Mucas personas son bastante pobres en sus fantasías, algunas ni siquiera las tienen y, cuando el deseo es bajo, aún menos. Se puede tratar de compartir, usando lecturas, escenas... incluso se puede jugar a cambiar de apariencia o acudir a espectáculos eróticos
- La terapia sexual puede ser muy útil, ayudando a redescubrir sensaciones, aumentar nuestra erotofilia y romper barreras que nos limitan en nuestro desarrollo erótico.
- Lo que nunca, nunca, nunca, nunca se debe hacer es: presionar, chantajear, amenazar con buscarse a otra, enfadarse... eso no funciona y, si lo hace, facilitará que cada vez se vaya creando, ahora sí, un cuadro de aversión al sexo e incluso de vaginismo. Tenemos que recordar que nuestra pareja no nos "debe" una cuota de servicios sexuales y que los motivos por los que hemos decidido comprometernos en una relación no son exclusivamente de cama. Y que, además, el tener una frecuencia menor de la deseada no nos va a hacer que una infidelidad haga menos daño a nuestra pareja.
Por otra parte, también enfermedades crónicas, fármacos o trastornos mentales pueden producir una alteración en el deseo. Incluso la menopausia en muchas mujeres, por la disminución del nivel de andrógenos, puede ser causa de un deseo sexual hipoactivo. En estos casos, además de la terapia sexual, es necesario tratar la causa de origen y un profesional avezado podrá ayudarnos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario